María del Rocío Contreras Romo
El Colegio de México, A. C
Tú eres dama casera, resignada sumisa,
atada a los prejuicios de los hombres; yo no;
yo soy la vida, la fuerza, la mujer;
Julia de Burgos
Los pleitos consigo mismo generan poesía
Yeats
Revista de estudios literarios. Facultad de Ciencias de la Información. Universidad Complutense de Madrid
Revista Digital Cuatrimestral. ISSN: 1139-3637. Nº 43, noviembre 2009/febrero 2010. Año XIV
http://www.ucm.es/info/especulo/numero43/index.htmlJulia de Burgos, poeta puertorriqueña nacida en la primera década del siglo XX, cuya obra se reduce a dos poemarios: Poema en veinte surcos (1938) y Canción de la verdad sencilla (1939); hubo un tercero, El mar y tú (1954), cuaderno póstumo publicado por una hermana. Poeta marcada por la autorreflexión, la inconformidad y la rebeldía; fue un espíritu en perenne ebullición que luchó contra la injusticia ancestral y a favor de la libertad en todos los órdenes. Su obra ha sido considerada como el puente entre el posmodernismo y la llamada generación contemporánea. Su poesía es un discurso donde el yo lírico es abierto, dialógico. El yo lírico de sus versos es la voz de una mujer que ha logrado su identidad como resultado de un proceso de concientización: un ser independiente capaz de cuestionar el orden establecido. En el plano formal su poesía es la expresión de dicho proceso, al utilizar un lenguaje que economiza metáforas en beneficio de una sencillez objetiva de profundo compromiso social. Otro recurso que destaca es el desdoblamiento del yo lírico, a través del cual la autora hace una doble confrontación: el yo creativo cuestiona al yo social y, en consecuencia, a la versión oficial del mundo, es decir, hay un cuestionamiento a nivel individual y otro a nivel de género (sexo).
Poesía social donde el sujeto lírico tiene voz propia, una mujer consciente como género y, por ello, del lugar real que le corresponde dentro de la sociedad. Una mujer que se autorreconoce cancelando años de dominación y cuyo discurso desarticula la visión oficial de su ser y de su escritura.
POEMAS DE JULIA DE BURGOS
RÍO GRANDE DE LOÍZA (si visita el enlace, se leen todos los poemas de Julia de Burgos, una maravilla)
NOCHE DE AMOR EN TRES CANTOS
VIAJE ALADO
CANCION DESNUDA
YO FUI LA MAS CALLADA
EL RIVAL DE MI RIO
EL HOMBRE Y MI ALMA
CANCIÓN DE MI SOMBRA MINÚSCULA
POEMA DE LA CITA ETERNA
PROA DE MI VELERO DE ANSIEDAD
NO HAY ABANDONO
CASI ALBA
DONDE COMIENZAS TÚ
VELAS SOBRE UN RECUERDO
ES UN ALGO DE SOMBRA
POEMA DE LA INTIMA AGONIA
ENTRETANTO, LA OLA
YA NO ES MÍO MI AMOR
DADME MI NÚMERO
¡OH LENTITUD DEL MAR!
¡OH MAR, NO ESPERES MAS!
POEMA PARA LAS LÁGRIMAS
TE LLEVARÁN
El último poema de Julia de Burgos publicado en este enlace "http://www.los-poetas.com/k/julia1.htm" se lo dedica a ella misma. Lo copio y pego entero. Es precioso.
A JULIA DE BURGOS
Ya las gentes murmuran que yo soy tu enemiga
porque dicen que en verso doy al mundo mi yo.
Mienten, Julia de Burgos. Mienten, Julia de burgos.
La que se alza en mis versos no es tu voz: es mi voz
porque tú eres ropaje y la esencia soy yo; y el más
profundo abismo se tiende entre las dos.
Tú eres fria muñeca de mentira social,
y yo, viril destello de la humana verdad.
Tú, miel de cortesana hipocresías; yo no;
que en todos mis poemas desnudo el corazón.
Tú eres como tu mundo, egoísta;
yo no; que en todo me lo juego a ser lo que soy yo.
Tú eres sólo la grave señora señorona; yo no,
yo soy la vida, la fuerza, la mujer.
Tú eres de tu marido, de tu amo; yo no;
yo de nadie, o de todos, porque a todos, a
todos en mi limpio sentir y en mi pensar me doy.
Tú te rizas el pelo y te pintas; yo no;
a mí me riza el viento, a mí me pinta el sol.
Tú eres dama casera, resignada, sumisa,
atada a los prejuicios de los hombres; yo no;
que yo soy Rocinante corriendo desbocado
olfateando horizontes de justicia de Dios.
Tú en ti misma no mandas;
a ti todos te mandan; en ti mandan tu esposo, tus
padres, tus parientes, el cura, el modista,
el teatro, el casino, el auto,
las alhajas, el banquete, el champán, el cielo
y el infierno, y el que dirán social.
En mí no, que en mí manda mi solo corazón,
mi solo pensamiento; quien manda en mí soy yo.
Tú, flor de aristocracia; y yo, la flor del pueblo.
Tú en ti lo tienes todo y a todos se
lo debes, mientras que yo, mi nada a nadie se la debo.
Tú, clavada al estático dividendo ancestral,
y yo, un uno en la cifra del divisor
social somos el duelo a muerte que se acerca fatal.
Cuando las multitudes corran alborotadas
dejando atrás cenizas de injusticias
quemadas, y cuando con la tea de las siete virtudes,
tras los siete pecados, corran las multitudes,
contra ti, y contra todo lo injusto
y lo inhumano, yo iré en medio de
ellas con la tea en la mano.

