¿La libertad en Internet?
Hecha un lío, como siempre, pero esta vez ante la idea de libertad que se ofrece en internet, acudí a mi cabrero para escuchar su opinión. Formulé la pregunta y la respuesta fue rápida.—¿Acaso los objetos tienen la condición de ser libres? —me quiso aclarar con esta pregunta y prosiguió: Internet es una herramienta, un objeto, un medio, un instrumento. Internet no puede ostentar la condición de libre. Libre será quien lo vende y la libertad de las personas recae en su condición de usuario, es decir, no está en el ser humano, sino en ser consumidor de internet, y ésta la delimita el precio. Se discute la libertad en el mercado, no te confundas. ¿No me dijiste en la anterior visita que se estaban peleando por ver quién se hacía amo de Internet? Empiezan las peleas, amiga, empiezan las peleas. Introducen discursos ideológicos (política barriobajera) y nadie habla de las cuentas corrientes que se engrosan ni de los beneficios que genera ni de quiénes son los beneficiarios reales. Primero, lo han puesto muy facilito, libre circulación sin pagos regalando los recursos para que haya adictos a la herramienta, y después vendrán los cobros; si no pagas, sufrirás una avalancha publicitaria descontrolada, como cuando llegó la televisión de pago y les daba igual cargarse el séptimo arte (cortes publicitarios persistentes que destrozaban las películas). Todos y todas te querrán vender ideales, productos, servicios.... Las campañas electorales para conseguir votantes se camuflarán en Feedbook, Twitter y similares. En los grupos de individuos que se unen por un interés concreto es más cómodo incidir, ¿o no? Difusión boca oído, publicidad viral, te convido, te lo publico, te difundo, te doy, te regalo, te, te, te. Y en estos foros también cuelan bulos, mentiras y opiniones que incitan a la violencia, a ser un fascista o un terrorista. Estamos en el intermedio. ¿No recuerdas cómo llegó el cambio en la telefonía? Regalaban móviles por doquier. Haz memoria, nena. Te pregunto: ¿Cuánto pagas de luz? ¿Y de teléfono? Aparta a tus hijos, los niños, de estos usos. Aspira a que sean ciudadanos y aléjalos de que se conviertan en unos consumidores o unos usuarios adictos de lo innecesario.¡Uf, cabrerito! —le suspiré.Me fui peor de lo que llegué. En lugar de aclarada, me centrifugó. Maldita revolución que como todo, hasta Dios, tiene precio. He de limpiar tanta demagogia de políticos, vendedores y cabreros, y ponerme a pensar.
silvia lázaro díaz