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Catálogo: Exposición Artefactos Pictoliterarios, prototipos. Los patitos feos
PRÓLOGO
SINCERIDAD
Bastó una conversación telefónica para darme cuenta que mi interlocutora era una mujer con enormes inquietudes culturales y una necesidad de expresar las ideas que emanaban de su talento creativo más allá de la pura afición de artista. No es la primera vez que Silvia Lázaro Díaz se atreve a explorar un territorio desconocido con el compromiso de la sinceridad consigo misma. “Si no gusta, no importa. Mi intención es ser yo”. El arte como la literatura no es más que el reflejo de las ideas, sensaciones y sentimientos de su autor, expresados en la plasticidad de su obra.
Docente en diferentes etapas educativas, se sintió especialmente realizada en la educación de adultos. Su necesidad de indagar otros campos, la llevó a escribir “Obra de Teatro Infantil” en tres actos, que finalmente se convirtió en novela traducida y publicada en Francia. Sin embargo, su verdadera vocación era ser guionista porque –dice- “es una oportunidad de fundir literatura, imagen en movimiento y sonido”.
En esta ocasión, es el arte quien ha llamado a su puerta y sin dudarlo se puso a trabajar con un estilo propio, utilizando materiales y soportes tan diferentes como el óleo, acrílico, bordado, papel reciclado, tierras... en una tipología que ella misma denomina lascas, bordado, libros-cuadros, cuadros iluminados, mandalas iluminadas, hojas sueltas, retratos..., artefactos pictoliterarios. Todos ellos con una encuadernación artesanal poco habitual en las galerías comerciales, pero imprescindible, en su caso, como parte de la sinceridad y la emoción que ha sentido creando cada obra. Porque para crear es necesario una gran dosis de inspiración, de calma, de reflexión, de pasión, de administrar los impulsos, de un diálogo permanente entre la obra y su autor. Solo así, la mirada de quienes la contemplen descubrirá el talento, la belleza y la poesía que hay en cada una de ellas. Descubrirá la introspección de su mundo interior, el cromatismo sobrio, la composición anárquica e incitadora a la provocación, la ruptura de un clasicismo impropio de este juego atrevido de formas con incorporación de novedosos detalles técnicos.
Entre la figuración mágica inspirada en pinturas rupestres, en deformes figuras... y la abstracción primaria en otros tipos de la serie, podemos encontrar tonalidades tenues, parte del equilibrio y armonía tan difícil de conseguir. Espacios habitables de texturas diversas y reciclajes innovadores. Todo un universo de fantasía en el que el espectador debe recrearse sintiendo la emoción, la sinceridad y el complejo mundo del proceso creativo que Silvia nos regala en esta exposición.
“Escribir es pasión. Prologar es motivación. Y la brevedad es poesía”. Con estas palabras de Silvia me quedo. He procurado que este prólogo esté escrito con pasión desde la motivación que ella misma y su obra han provocado en mí. Y para que la poesía impregne sutilmente estas palabras, también he procurado ser breve.
Decía Ernesto Sabato que “por el camino de la razón hemos llegado a la barbarie. La única esperanza es el arte”. Con esa esperanza invito al espectador a disfrutar del mundo mágico que Silvia nos ofrece en un reencuentro coherente y sincero con su vida y con su agitado y enriquecedor mundo interior, fruto del trabajo en el que cree y con el que espera cumplir sus sueños.
Diego Rodríguez Vargas, ex presidente del Ateneo de Málaga
Málaga 2018