Se nos transmite una decisión de Gobierno motivada por una obediencia debida al FMI (Fondo Monetario Internacional) para evitar un FUTURIBLE descrito como bancarrota, situación insostenible de la economía española....
Bien, el pueblo español es soberano, se afirma, pero si lo tratan como a un ingenuo analfabeto sin mayoría de edad, se enfurece.
Quiere saber, es decir, quiero que me informen:
Primero: De la competencia y bondad de las personas que han decidido las medidas, quiénes son (sus nombres, fortunas y negocios) y si están limpios de corruptelas y si no mantienen relaciones comerciales que los beneficien directa o indirectamente.
Segunda: La teoría económica explicada con detalle que justifique los severos ajustes, pues para una analfabeta (¡Qué gusto serlo!) como yo, las medidas que se desean imponer referidas al mercado laboral persiguen una igualdad global en los niveles de precariedad, es decir, que el salario de un empleado o empleada de la zona VIP del planeta (zona euro, zona dólar) sea comparable con los sueldos de las industrias instaladas en las zonas desfavorecidas del planeta donde los ojos se tornan ciegos ante la explotación infantil, la desigualdad entre hombres y mujeres, la escasez en seguridad laboral, la conservación del planeta, etc. Sí, sí, sí son rentables las industrias en la India, en China... o en cualquier país africano; es indudable y se sabe por qué. ¿Es eso lo que pretende nuestra civilización? No tienen vergüenza estos industriales y estos especuladores.
Tercera y no menos importante, suplico que se busquen respuestas a otro FUTURIBLE:
¿QUE CONSECUENCIAS INMEDIATAS CONLLEVA DESOBEDECER AL FONDO MONETARIO INTERNACIONAL? Porque decirlo, lo han dicho. Los argumentos con los que han amenazado al Gobierno existen. En caso contrario, el ejecutivo no se mostraría tan asustado.
Es decir:
1.Especificar las amenazas.
2.Evaluar sus consecuencias y compararlas con el potencial de resolución positiva que supone las medidas propuestas obligadas que sin remedio se van a adoptar.
3.Estudiar en qué estado de vulnerabilidad quedaría nuestra economía. Analizar los resortes que nos amortiguarían en caso de otra atacada del dólar o movimiento indecente bursátil y si merece la pena ser obediente.