"Gargantas habladores" es un poema que se escribió hace años. En los años de la bonanza española, europea, global, cuando a la gente se la callaba con dinero, cargos o favores. Yo no callé. No me importa ganar ni perder. Me parecían indignos los endeudamientos tanto públicos como privados, los amiguismos para colocar, premiar, otorgar trabajos... y los políticos y las políticas desde sus púlpitos aparentaban estar ciegos ante tanta corruptela, dispendio, actos delictivos de naturaleza económica, sueldos millonarios para altos cargos y para los de poca monta, vagos y su séquito, dinero tirado de todos y todas que componemos un país, dinero público derrochado en edificios inútiles y con apenas funcionalidad para el pueblo... No callé. Me duele que a mis hijos les toque ser una de las generaciones perdidas. Me duele y me "cabrea". Pensarlo me enfurece. Soy madre y defenderé a los míos con uñas y dientes. Señoras y señores capitalistas, politiquillos silenciados, manipuladores económicos, corruptos por la mafia... ME TIENEN HARTA.
En el 2006 escribí este poemario (MICROMUNDO CON MELENA QUE SE SECA CON LOS AIRES DE LOS NOTICIARIOS). Lo escribí enfadada por la desidia política. Insistía por activa y por pasiva de que la DEMOCRACIA estaba malita. Escribía (que es lo que me gusta hacer), escribía reivindicando, protestando, alertando. Escribía poesía social contemporánea porque de amor y amores es tema privado, rosita, blandito y no, esto no es para mí. Decir que si no estoy, no voy, no asisto (lo siento Adonis poeta, no fui a conocerte) es porque necesito estar con los que me debo, a los que amo y cuido. Ellos antes que cualquier "pose" para la codicia, la vanidad... y porque me siento avergonzada por el mundo de "m..." que les hemos dejado, y porque no encuentro palabras que sigan convenciendoles de la bondad de las personas, y porque lo INJUSTO se premia en esta descompuesta democracia, escribo ahora, pero que sepan los que ajustan las leyes para el beneficio de unos pocos que soy una MADRE CABREADA.
Silvia Lázaro Díaz, una madre cabreada que escribe poesía en Málaga, poesía social
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GARGANTAS HABLADORAS
En el tono armónico de gargantas habladoras,
gastadas por el uso y la ingesta de dolores,
se revientan venillas que aniquilan.
Enérgicas ruecas de bienaventuranzas
se extinguen.
Se gesta la desilusión de la impetuosa juventud;
se memora la impotencia de hechos.
Se gesta el rendimiento por madurez;
se memora la rendición con gestos.
Arrebatadas a los graves problemas,
agudas disfonías encrestan a oradores de oficio.
Fervorosos por convencer,
dominan su febrícula engrasando discursos avinagrados.
En el tono armónico de gargantas habladoras,
bienaventuranzas se extinguen.
Se colorean las mejillas de sus almas.
Se disimulan sus lágrimas.
En las gargantas gastadas
por la ingesta de la impotencia,
se instrumentan voces:
unas aprovechadas,
otras naturales
y muchas digitalizadas.