
Nota: no me gusta publicar textos míos aquí, pero hoy lo voy a hacer. Lo necesito.
PUNETERA SALUD
Se quedó tiraita en la cuneta. Le dijo que necesitaba estirar las piernas. Detuvo el coche en el arcén y observó los movimientos destartalados de la desagradecida. Ésta se daba a la fuga, porque eso hizo, se escapó.
De lejos, la arriada, le anunció que se iba de copas, que continuara con el viaje él solito, que no le hiciera más caso del debido.
- Pero, ¿cómo?, ¡canalla!, ¿qué quieres?, ¿que te deje sola? - le increpó indignadO. Si empiezo contigo, acabo contigo - le aseguró.
Ésta brindó, le sonrió y le dijo: - Yo estoy como estoy y tú sigues siendo el mismo, así que ¡disfruta el viaje!
Tardé en entender que la salud del viejo estaba de copitas y al abandonado le dió igual. Éste prosiguió el viaje con su buen humor y su intolerante mal genio.
Así es: ¡Puñetera salud!
fin
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