Dos lecturas imprescindibles de autoras paraguayas.
Editorial La Ínsula de los libros

Aldea de penitentes, de Pepa Kostianovsky.
Como periodista brillante, sagaz, ha recopilado una serie de acontecimientos para contarlos en clave de novela. De la mejor novela. Aldea de penitentes es uno de esos libros que nos hacen perder la noción del tiempo. Nos deleita una literatura fresca, honesta, inteligente. (Alcibíades González Delvalle, ABC color).
Aldea de penitentes es un desplante de memoria. De esa que nos confronta con una de esas atrocidades del dictador Stroessner y que navega entre el mito y la realidad: la de las niñas ultrajadas por él para saciar su necesidad carnal. Descarnada, mordaz como siempre y sin tapujos, construye sin rebusques la época de la dictadura, la corrupción, la tortura, la muerte y la obsecuencia cruel y arrebatadora. Una prosa escrita con frases breves y directas. Al mejor estilo periodístico. (Miguel H. López, Última Hora).
Estamos ante una novela que en escasas páginas revela y denuncia la dictadura de Stroessner con una fiereza ejemplar. Sinceramente, es un relato muy consistente y muy trabajado. (José Vicente Peiró, Profesor de Literatura de la Universidad Jaime I de Castellón)

Los nudos del silencio, de Renée Ferrer.
Es un ejemplo patente de la escritura de la posmodernidad con un excelente dominio de la retórica y de las técnicas de escritura de la novela moderna. La escritura de Renée Ferrer es subversiva y se erige contra un discurso soberano. Escribe para todas las mujeres que no pueden hacerlo (Hélène Rouyer, Universidad Paul Valery de Montpellier).
Estas dos mujeres, tan hermosas en su desgarradora soledad, son un acierto logrado. Excelente novela: muy bien escrita, con sutileza en el análisis de aquellas almas (¿almas?) que van languideciendo, en la zafiedad del hombre y en los acordes, acompasados o estridentes de un saxo. (Manuel Alvar, de la RAE).
Renée Ferrer asume para sí el modo discursivo elegíaco de Virginia Wolf, porque tematiza la violencia física y moral de la institución familiar y, además, apunta la ineludible instancia radical de soledad que comparte el ser humano como experiencia personal. (José Vicente Peiró, de la Universidad Jaime I de Castellón).
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1 comentario:
Qué casualidad que nos guste El sito de mi recreo, te dejo el enlace del artículo que escribí el martes pasado en homenaje a Antonio Vega:
http://www.ellibrepensador.com/2009/05/12/homenaje-a-los-ochenta-en-recuerdo-de-antonio-vega/
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