La visita del Papa
6.400 euros por un minuto que cuesta la estancia del Papa igual a 6.400 euros (seis sueldos mensuales)
6.400 euros por 10 minutos del Papa igual a 64.000 euros (muchos sueldos mensuales)
6.400 euros por 20 minutos del Papa igual a 128.000 euros (¿?)
6.400 euros por 40 minutos del Papa igual a 256.000 euros (¿¿¿???)
etc.
Sr. Presidente (ZP):
Su actitud ante la visita del Papa fue la que sin duda salvaguarda su honorabilidad. Pese a afirmar lo anterior, nunca le he votado ni lo haré las próximas elecciones. Me considero una demócrata sin capacidad para creerme los discursos de los actuales polític@s y sus proyectos. Tengo un problema grave, lo sé. También soy consciente de que deben seguir existiendo: La democracia es el defectuoso camino cavado que hay que sanear hasta que no se idee otro mejor que garantice realmente los mínimos derechos, los derechos humanos, soy demócrata. Sin embargo, me indigna que se esté, que estén mani-atad@s, trabad@s y acallad@s. La esfera económica os domina y os asusta. Pensáis que es un ogro y no lo es tanto, se la puede ubicar en un lugar más justo. ¿Por qué no se hará? No lo sé. Sé que caben soluciones novedosas. Siempre existen; reflexionando, con tiempo, estudiando, consensuando... se encuentran seguro. Los seres humanos tenemos capacidad para inventarlas. ¿Seré optimista? Sí.
Me centro en el tema de la visita del Papa, Sr. Zapatero:
Si yo hubiera sido Presidente del Gobierno de España, no hubiera entrado en este gasto por coherencia con la última gestión y los argumentos de sostenibilidad y contención para superar la crisis económica.
Entiendo que el Gobierno no pudo negarse, quien/es le aconsejó/aron, quizás hicieron lo políticamente correcto, pero es incoherente. Analícenlo. La gestión política no está tan distante del manejo de una casa:
Si en casa se come huevos con patatas, no se entiende la ostentación comprando langosta. Y si sin remedio hay que acoger, se prepara casa, se llena nevera, pero que no me pidan más. Por esto afirmo, respetando a las personas creyentes, en este caso, las católicas (que religiones hay muchas) lo siguiente:
Hizo bien marchándose, Sr. Zapatero. Vino el Papa a nuestra casa, se derrochó (nos ha obligado a asumir gastos excesivos en malos tiempos) y para colmo, el representante del Vaticano intrigó con argumentos partidistas. ¿Qué le está ocurriendo a este hombre, al Papa? ¿Quién le paga? Dios seguro que no está por atenderlo, no está con este señor.
Dicho lo anterior, Sr. Zapatero, hizo lo políticamente correcto: asistirlo en su despedida y pagar las facturas obligadas. Fue excesivamente educado desde mi punto de vista. Quizás por esto es usted el político. Yo no tolero que el que venga a mi casa falte el respeto a los míos o a mí. No, no lo permito, Sr. Zapatero. El Papa provocó, arremetió contra postulados de nuestra Constitución española. ¿Sabe? Yo me hubiera enfadado tanto que le hubiera invitado a que rectificara y se disculpara con los españoles y españolas que no somos católicos, y también pediría que rectificara ante los católicos que usan profilácticos, que han abortado, que son gays, que son buenas personas, nada fanáticas. Si existe Dios, un Dios Católico, debe estar enfadado porque su representante, el Papa, postula una ideología muy peligrosa.
Pienso que ya debemos dejar a un lado lo conveniente y buscar justicia, coherencia y desarticular las tretas que esconden intenciones, intenciones que sí que me asustan: el fundamentalismo.
Firma: Silvia Lázaro Díaz, mis respetos a los católicos y a cualquier persona con convinciones y que sepa respetar también a agnósticos y a ateos. La multiculturalidad enriquece la convivencia.