Godofredo Camacho falleció esta madrugada en Málaga. Día triste es hoy, 27 de marzo de 2010.
La intimidad de una persona se colectiviza con la llegada de la muerte. Los comentarios sobre lo que hizo en vida, secretos y confesiones sobrevuelan desde el instante mismo de la despedida. El cuerpo yace caliente sobre el lecho que lo guarda, sábanas blancas impregnadas de la química que desprende la carne en el momento de la fuga del alma, porque sí que existe, existe el alma. De ella se habla desde tiempos remotos y si ha dado lugar a miles de pensamientos, teorías, expresiones y vocablos, con ellos se ha construido como ente real.
El cuerpo yace caliente mientras el alma está dándose a la fuga. Las frases sobre el mismo inician un camino que irremediablemente se detienen en los seres que han sentido afecto hacia la persona en vida. Otras memorables harán parada en desconocidos que iniciarán en un futuro su interés hacia el póstumo. Su carne se entrega a la Tierra y el aliento de su energía se expande por el Universo.
Los recuerdos íntimos que se dispersan en las bambalinas son porteados por humanos cercanos al ser que acaba de abandonarnos. Espontáneos se declamarán en el acto de su despedida. Reunidos los seres vivos que lo cobijaron, sumadas sus energías, prolongarán el espíritu de este señor tan entrañable, Don Godofredo Camacho, íntegro sindicalistas que dedicó su vida a la denuncia de los problemas que las minorías de trabajadores y trabajadoras dedicados a la enseñanza padecían. Defendió a unos pocos, los que siempre eran olvidados porque no contaban en el peso de las votaciones. No lo olvido, Don Godofredo, no lo olvido. Para mí me llevo el recuerdo de sus inteligentes discursos, el de su honestidad y su integridad. Don Godofredo Camacho no era sobornable.
Buen viaje, amigo.
Silvia Lázaro Díaz
CITA:
Cementerio de Parcemasa (Málaga), sala 24.
Acto de despedida en el salón de actos del mismo recinto, a las 17 horas.