Tengo necesidad de expresarme, de que se lea esto. Saldremos de la crisis, pero se debe actuar para cambiar a mejor. Quiero que se lea lo siguiente:
Estoy muy preocupada, se ha pasado por alto una confesión en el debate político de ayer. Se hizo en el Santuario de la Democracia. La verbalizó Zapatero, a la 13:08 horas de ayer (12/mayo/2010). Ni la hora ni las palabras son exactas, la idea sí. La usó para excusar su gestión.
Si yo la comento, suena a 'verdad callejera'.
Expresada en la Tribuna por un Presidente de un Gobierno Democrático, pienso que alcanza la naturaleza de acusación y se debe presentar DENUNCIA en el estamento que sea competente. No sé cuál será, pero lo afirmado es grave y manda a la soberanía de un pueblo a dar de bruces a las cloacas.
Fue lo siguiente:
«Los Gobiernos de los Estados (¿Democráticos?) están bajo el control de los financieros, de los mercados y de los inversores..., es decir, a la economía de mercado que los sustenta. La capacidad de decisión del estamento que gobierna y representa al pueblo español (soberanía) está sometida a ellos y sobre todo afecta a lo referente a políticas sociales».
Repito:
Dicho por mí, suena a comentario de maruja.
Dicho por el Presidente, es una grave acusación.
El Presidente eleva la queja al pueblo para que éste reaccione.
A él (y a las estructuras democráticas de un país que afirman que va a la quiebra) le faltan recursos.
La reacción esperada de un pueblo que se respeta es pedir responsabilidades a quiénes menguan su soberanía.
Las obligaciones que ejerce el modelo económico imperante obliga a que los Estados (se cuestiona la Democracia) traten a sus ciudadanos como consumidores.
La Constitución española delimita los derechos y las libertades, pero la economía que impera se ocupa de acorralar estos dignos principios y los menguan.
Esto no puede ser consentido, no se debe permitir. Hay que pedir responsabilidades ante la justicia (único garante que se me ocurre que puede hacer algo): nombres y apellidos de personas, nombre y apellidos de los amos y amas de las empresas y monopolios, nombre y apellidos de responsables de cualquier naturaleza que hayan provocado (de forma directa o indirecta, incluso por pasividad manifiesta o que esté en relación pese a que aludan ignorancia) esta situación de grave crisis.
Si son los mismos gestores económicos los que presionan a los gobiernos para que se tomen medidas que destrozarán las políticas sociales (y otras), estos no deben tener potestad ni mando, no tienen derecho ni se merecen el respeto para que un Estado Democrático les obedezca. ¡Cómo se puede tolerar que se incumpla las promesas hacia con un pueblo y se adapten las políticas a los intereses de un capital alocado!
No deben ser obedecidos por poco fiables.
Cabe, y con mucha probabilidad, que se equivoquen de nuevo.
Se exige justicia: sentencias que condenen a los responsables y garanticen el cumplimiento de los derechos humanos y de las Constituciones Democráticas de los pueblos, es decir, se exige que la esfera económica no siga siendo la dominante, por lo que de esta reflexión se deriva la necesidad urgente de revisión del modelo económico.
Quizás pensando entre todos y todas se consiga un mundo mejor. No se puede dejar que la barcaza siga a la deriva de estas corrientes aceleradas, vientos económicos, avaros Los seres humanos somos personas, ciudadanos y ciudadanas que consumimos porque estamos organizados en un modelo que se supone que es mejor para nuestra especie (y para el planeta). Estamos dotados de inteligencia y de imaginación y tenemos capacidad para reaccionar ante el peligro, por supervivencia, reaccionamos ante agresiones que hacen peligrar la continuidad de nuestra especie. Si dejamos el control en manos de los actuales financieros, del actual mercado que desgasta al planeta y a nuestra especie, y depositamos nuestra esperanza en un tipo de un inversores que su aliento es la codicia, la avaricia, el poder por el poder (enfermos), nos vamos a convertir en seres inhumanos, unos por crueles y otros por vivir en estado permanente de esclavitud (laboral, por dependencia al consumo, por aceptación de un estado de subsidio prolongado, por pobreza...).
Siento la agresión (¡vaya mundo dejamos a nuestros descendientes!), y son los pensadores, politólogos, filósofos, sabios y estudiados a los que les toca reflexionar y resolverlo.