Me dicen que estoy indignada por la pérdida de la soberanía de los pueblos, que dependemos de la codicia del capital.
Esto sería sólo una rabieta y NO, ya no estoy en edad de rabietas (son muy buenas). Estoy en edad de reflexionar y argumentar. Así que continuo:
Quizás sea el argumento de salida para que salte la alerta. Piensen,
- si se acepta el control absoluto que ejerce la esfera económica como ha ocurrido en el Templo Democrático y ha hecho público un Presidente de Gobierno,
- si se exige que se delimite el poder real de la soberanía de un pueblo democrático en el momento actual,
- si se concluye que la soberanía de un pueblo se viola sistemáticamente PORQUE NO SE PUEDEN RESPETAR SUS DECISIONES,
entonces, NO EXISTE DEMOCRACIA o ESTÁ MUY MALITA. Hay que contemplar la realidad en su totalidad: quién está en crisis es la democracia, el corazón y el cerebro de un pueblo. La economía son los pies, y las plantas son seres que viven con plenitud y no tienen pies.
Obligar, exigir (ya que nos aprietan) a que esto se delimite y se hable de SOBERANÍA DE UN PUEBLO, sin duda abre el horizonte. Se obtendrán las pruebas que demuestran la invalidez de nuestro sistema democrático (nos venden barbaridades con argumentos de necesidades del mercado, la manita mágica que podría tocarse las narices).
Hay argumento: la crisis la sufre la democracia y pongamos a la economía en su justo lugar. (1)
De lo que se deriva (se me ocurre) dos planteamientos:
- O bien se revisa el modelo económico para que se respete el sistema democrático
- O bien se revisa el modelo estructural político para que se ajuste a las necesidades de la esfera económica.
Creo que pretenden lo segundo. Creo no: se huele, se tienta, se siente. Ya no esconden las intenciones. Convierten a políticos y sindicalistas en títeres, y el modelo económico no lo tocan ni dios (no tienen ideas porque la estupidez está de saldo y es viral).
¿Huelga porque reducen mi salario? NO, NO y NO. (2)
Huelga porque se están cargando el único sistema que hasta la fecha se mantiene y que contempla en cierta medida la voz del pueblo (pobre doña Democracia, ¿para qué tantos muertos en sus entrañas?). O se inventa otro mejor (ahí no llego) o se impide que toquen a las democracias soberanas y las ajusten al poder de la oligarquía económica (oligarquía prohibida por las ilegibles claves mágicas capitalistas, pero escondida en los entramados políticos económicos. Su punta está en el control energético).
Aclaratorias:
(1) Hay argumento: la crisis la sufre la democracia y pongamos a la economía en su justo lugar* .
De aquí pueden surgir muchas preguntas que sirvan a la reflexión. Se me ocurre unas cuantas. A voz de pronto (o tecleo catártico) puede ser ésta la salida: ¿Cómo debe ser el sistema económico para que no merme la soberanía de un pueblo?
(2) ¿Huelga porque reducen mi salario? NO, NO y NO. Voy a ser mala, voy a pensar muy mal de los dirigentes sindicalistas mayoritarios que llevan vagos veinte años. Cuando trabajaba como funcionaria, en el periodo final, las huelgas debían ser canalizadas de tal manera que en mi caso (que era un centro pequeño), la ley de servicios mínimos (garantía de los derechos de un sector) imponía la normalización (¡Cómo odio esta palabra!). Me ponía en huelga, la administración me quitaba un dineral y había normalidad en el sistema. ¿Qué huelga es esa? Ninguna.
Dese cuenta: ¿qué hay mejor que los mismos empleados se pongan en huelga para reducir el déficit de Estado? La administración lo sabe y se frota las manos. El dos de junio tendrá las primeras cifras que festejen su aplaudible gestión (ahorro, dineritos frescos que ya habrán contabilizado para que les salgan las cuentas). Los sindicatos mayoritarios también lo saben y seguro que lo han pactado con los/as loables políticos. Habrán dicho: —O ahora o nunca. Huelga porque nos toca —. Quizás no. No hace falta comentar lo obvio que sea una incoveniencia (eso también lo percibí en asambleas, claustros... vividos en el pasado. Se calla lo que se guerrea. Nunca me pareció una estrategia limpia. Alergia a los tramposos/as).
Me encanta teclear, pero en Internet los recortes deben ser breves (protocolo)..
besillos