MALAGUEÑOS
ABBADA AL QAZZAZ (Málaga)
poeta que vivió en la corte de al-Mutasim bin Sumadih, señor de Almería
poeta que vivió en la corte de al-Mutasim bin Sumadih, señor de Almería
Moaxaja
Extraída del libro "Introducción a la Historia", de Ibn Jaldún (poeta, diplomático e historiador del siglo XIII) .
Ella es luna, sol, tallo que nace
y perfume de almizcle.
Perfecta, brillante, floreciente
y aroma enamorado.
Quién la mira se prenda de ella,
pero es coto cerrado.
ABBAS IBN FIRNAS (Málaga)
Científico y poeta, precursor de la aeronáutica mandó tejer una gran túnica de seda con unos largueros de madera articulados que se podían mover y abrir de forma similar a unas alas; con ella se lanzó desde Ruzafa y descendió planeando una buena distancia. Esto ocurrió 600 años antes que Leonardo da Vinci. Sobrevivió para contar su historia y tener testigos en su proeza. Descubrió el proceso de fabricación del vidrio y mucho más.
El ejército, lanzando gritos discordes, avanza compacto,
tragando los campos, engrosando por las tribus, en orden cerrado.
Cuando en él brillan las espadas, semejan relámpagos
que aparecen y se esconden entre nubes.
Las banderas en alto, al flamear,
parecen bajeles en un mar donde no es posible navegar a remo.
El molino de la guerra se pone en marcha, y su eje
es la inteligencia de un rey experto y virtuoso
que se llama Muhammad, como el sello de los Profetas,
y cuyo poder excede a toda descripción.
En Mahmud he fortalecido mi mano …
En Mahmud he fortalecido mi mano,
que estaba desamparada en una época estéril para la esperanza.
Para la generosidad y la gloria ha construido una qubba
ante la cual los hombres más generosos quedan prosternados.
Ha quedado Toledo despoblada...
Ha quedado Toledo despoblada,
a merced de las aves de rapiña.
Ha quedado sin gente, desguarnecida,
(silenciosa) como una tumba.
No ha querido Allah que subsista un puente
erigido para el paso de las tropas infieles.
He visto a Muhammad, Príncipe de los Creyentes
He visto a Muhammad, Príncipe de los Creyentes,
y en su rostro florece la luna de la bondad.
ABULBECA DE RONDA (Málaga)
Nació en Ronda, siglo XIII. Es famoso por su Qasîdah. Después de la toma de Córdoba y Sevilla por San Fernando, Abul- Beka deplora la inminente caída del Islam en España.
(http://www.juntadeandalucia.es/cultura/bibliotecavirtualandalucia/corpus/unidad.cmd?idCorpus=30&idUnidad=929&posicion=1)
La elegía dice así (1):
Cuando, sube hasta la cima
Desciende pronto abatido
Al profundo.
[Pg. 209] ¡Ay de aquel que en algo estima
El bien caduco y mentido
De este mundo!
En todo terreno ser
Sólo permanece y dura
El mudar.
Lo que hoy es dicha ó placer
Será mañana amargura
Y pesar.
Es la vida transitoria
Un caminar sin reposo
Al olvido;
Plazo breve á toda gloria
Tiene el tiempo presuroso
Concedido.
Hasta la fuerte coraza,
Que á los aceros se opone
Poderosa,
[Pg. 210] Al cabo se despedaza,
O con la herrumbre se pone
Ruginosa.
¿Con sus cortes tan lucidas,
Del Yemen los claros reyes
Dónde están?
¿En dónde los Sasanidas,
Que dieron tan sabias leyes
Al Irán?
¿Los tesoros hacinados
Por Karún el orgulloso
Dónde han idos? (1);
¿De Ad y Temud afamados? (2).
El imperio poderoso
Dó se ha hundido?
[Pg. 211] El hado, que no se inclina
Ni ceja, cual polvo vano
Los barrió,
Y en espantosa ruina
Al pueblo y al soberano
Sepultó.
Y los imperios pasaron,
Cual una imagen ligera
En el sueño;
De Cosroes se allanaron
Las alcázares, do era
De Asia dueño.
Desdeñado y sin carona
Cayó el soberbia Darío
Muerto en tierra.
¿A quién la muerte perdona?
¿Del tiempo el andar impío
Que no aterra
[Pg. 212] ¿De Salomón encumbrado
Al fin no acabó el poder
Estupendo?
Siempre del seno del hado
Bien y mal, pena y placer
Van naciendo.
Mucho infortunio y afán
Hay en que caben consuelo
Y esperanza;
Mas no el golpe que el Islam
Hoy recibe en este suelo
Los alcanza.
España tan conmovida
Al golpe rudo se siente
Y al fragor,
Que estremece su caída
Al Arabia y al Oriente
Con temblor (1).
El decoro y la grandeza
De mi patria, y su fe pura,
Se eclipsaron;
Sus verjeles son maleza,
Y su pompa y hermosura
Desnudaron.
Montes de escombro y desiertos
No ciudades populosas,
Ya se ven;
[Pg. 213] ¿Qué es de Valencia y sus huertos?
¿Y Murcia y Játiva hermosas?
¿Y Jaén?
¿Qué es de Córdoba en el día,
Donde las ciencias hallaban
Noble asiento,
Do las artes á porfía
Por su gloria se afanaban
Y ornamento?
¿Y Sevilla? ¿Y la ribera
Que el Betis fecundo baña
Tan florida?
Cada ciudad de éstas era
Columna en que estaba España
Sostenida.
Sus columnas por el suelo,
¿Cómo España podrá ahora
Firme estar?
Con amante desconsuelo
El Islam por ella llora
Sin cesar.
Y llora al ver sus verjeles,
Y al ver sus vegas lozanas
Ya marchitas,
Y que afean los infieles
Con cruces y con campanas
Las mezquitas.
En los mismos almimbares (1)
Suele del leño brotar
Tierno llanto.
[Pg. 214] Los domésticos altares
Suspiran para mostrar
Su quebranto (1).
Nadie viva con descuido,
Su infelicidad creyendo
Muy distante,
Pues mientras yace dormido,
Está el destino tremendo
Vigilante.
Es dulce patria querida
La región apellidar
Do nacemos;
Pero, Sevilla perdida,
¿Cuál es la patria, el hogar
Que tenemos?
Este infortunio á ser viene
Cifra de tanta aflicción
Y horror tanto;
Ni fin, ni término tiene
El duelo del corazón,
El quebranto.
Y vosotros, caballeros,
Que en los bridones voláis
Tan valientes,
Y cual águilas ligeros,
Y entre las armas brilláis
Refulgentes;
Que ya lanza ponderosa
[Pg. 215] Agitáis en vuestra mano,
Ya, en la oscura
Densa nube polvorosa,
Cual rayo, el alfanje indiano
Que fulgura;
Vosotros que allende el mar
Vivís en dulce reposo,
Con riquezas
Que podéis disipar,
Y señorío glorioso
Y grandezas;
Decidme: los males fieros
Que sobre España han caído,
¿No os conmueven?
¿Será que los mensajeros
La noticia á vuestro oído
Nunca lleven?
Nos abruman de cadenas;
Hartan con sangre su sed
Los cristianos.
¡Doleos de nuestras penas!
Nuestra cuita socorred
Como hermanos!
El mismo Dios adoráis,
De la misma estirpe y planta
Procedéis;
¿Por qué, pues, no despertáis?
¿Por qué á vengar la ley santa
Nos os movéis?
Los que el imperio feliz
De España con alta honra
Sustentaron,
Al fin la enhiesta cerviz
[Pg. 216] Al peso de la deshonra
Doblegaron.
Eran cual reyes ayer,
Que de pompa se rodean;
Y son luego
Los que en bajo menester,
Viles esclavos, se emplean
Sin sosiego.
Llorado hubierais, sin duda,
Al verlos, entre gemidos,
Arrastrar
La férrea cadena ruda,
Yendo para ser vendidos,
Al bazar.
A la madre cariñosa
Allí del hijo apartaban
De su amor;
¡Separación horrorosa,
Con que el alma traspasaban
De dolor!
Allí doncellas gentiles,
Que al andar perlas y flores
Esparcían,
Para faenas serviles
Los fieros conquistadores
Ofrecían.
Hoy en lejana región
Prueban ellas del esclavo
La amargura,
Que destroza el corazón
Y hiere la mente al cabo
Con locura.
Tristes lágrimas ahora
[Pg. 217] Vierta todo fiel creyente
Del Islam.
¿Quién su infortunio no llora,
Y roto el pecho, no siente
Del afán?
(1): Este Karún es el Coré de la Biblia, el que se reveló contra Moisés, por lo cual se le tragó la tierra; pero mucho más poetizado por la fantasía de los árabes. Según ellos, era riquísimo. Sabía la alquimia y tenía todo el oro que deseaba. Parece que construyó un palacio todo cubierto de oro. Las puertas eran macizas de este metal. Su ostentación era extraordinaria. Salía de paseo en una mula blanca, enjaezada con riquísimos paramentos. Iba vestido de púrpura, y siempre se mostraba en público con un séquito de cuatro mil de á caballo, todos también elegantemente vestidos. Mahoma, en el Corán, habla con frecuencia de este Karún.—(N. del T.)
(2): La traducción alemana, además de citar á Ad, cita á Kathan y su poderío. Confieso no haber podido averiguar qué cosa ó personaje haya sido este Kathan. Tal vez equivalga á Kethin ó Cethim, nombre con el que el libro de los Macabeos designa la Macedonia ó el imperio de Alejandro Magno.—En cuando á Ad, á los pueblos de Ad, nada hay más á menudo citado, en el Corán. Lo mismo sucede con los pueblos de Temud. Estos pueblos desdeñaran los
IBN GABIROL, Avicebrón (Málaga)
Filósofo y poeta judío andalusí del siglo XI
Fíjate en el sol del ocaso, rojo,
como revestido de un velo de púrpura:
va desvelando los costados del norte y el sur,
mientras cubre de escarlata el poniente;
abandona la tierra desnuda
buscando en la sombra de la noche cobijo;
entonces el cielo se oscurece, como si
se cubriera de luto por la muerte de Yequtiel