Ayer, Delibes.
Hoy, Saramago.
Me duele.
Si la materia es energía, que lo es, con su alma intimo, Don José.Si el alma está en el cerebro, que lo está, con sus pensamientos intimo, Saramago.Si los pensamientos se construyen con palabras, eso sucede, lo leo, Don José Saramago.Cada una de sus frases comprimen pensamientos que emitió su alma que está en el cerebro, que fue carne convertida en materia, que es energía, con ella intimo, Señor.Hola y olé. Va por usted, por valiente, por no vendido, por no ser un traidor. ¡Ay, mi niño!
Respeto lo hecho en vida, la obra de Saramago.
Me enfada, me llena de ira que personas tan jóvenes se mueran y más si son buenas.
Saramago era un niño de 83 años, demasiado joven para morir.
Saramago, te quiero vivo, te necesito.Deseo que personas vivas, sabias y de reconocido prestigio afirmen que son ateos, que esta economía es una barbaridad y que rotulen las incongruencias, las contradicciones, la maldad de este mundo de avaros. A ellos puede que les hagan caso.
Gracias, Don José Saramago,
por sus letras lúcidas y valientes,
por haber sido persona reflexiva,
por haber vivido creando,
por compartir sus textos,
sus reflexiones,
su inteligencia,
sus creencias,
su ánimo,
su ideología...
No me conformo.
No lo quiero muerto.¡Que vivan sus letras y su espíritu, Don José Saramago!Que otras personas que también ostentan el título de prestigiosas actúen como usted y no se dobleguen ante un buen contrato, un magnífico sueldo, un honorable cargo...Que las letras libres impregnadas de filosofía, literatura, no se sometan a lo conveniente.
Para eso están los políticos dotados de tragaderas y se atragantan. Se ponen muy colorados, muestran su media sonrisa, y se les lee el gesto que afirma: ¡Qué jodido estoy, cómo traiciono! ¡Menos mal que les queda el gesto de remordimiento!
De alguien que es poquita cosa, Silvia Lázaro Díaz.